| |
La inteligencia emocional
aplicada a Internet
Por Jesús Lacoste, Director Soydigital.com; Todo Internet a su
alcance.
Para lograr el éxito en Internet hoy día
no basta con poseer un alto coeficiente intelectual (CI) y unos conocimientos
técnicos muy grandes. Los cambios del siglo XXI están siendo
testigos del predominio del coeficiente emocional (CE), un concepto nuevo
que incluye el autoconocimiento y autodominio, el celo y la persistencia,
la capacidad de motivarse uno mismo y de lograr resultados en conjunto
con otros.
Todavía quedan algunas personas que desechan del
todo la importancia de las emociones; las ven como un campo minado que
se debe evitar a toda costa. En muchos casos son precisamente esas personas
las que, con su énfasis en los números fríos y el
balance de utilidades, están más desconectados del motor
del corazón que impulsa al capital humano y produce el trabajo
creativo exponencial que se requiere para que una organización
vaya a la cabeza en su campo en Internet.
La Inteligencia emocional es una forma de interactuar
con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades
tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación,
el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental,
etc. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina,
la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una
buena y creativa adaptación social.
Por otra parte no hay que olvidar que el éxito
en Internet depende del más fundamental de todos los principios
comerciales: satisfacer al cliente/visitante. Para ello, teniendo en cuenta
las claves que nos aporta el estudio de la Inteligencia Emocional, los
aspectos que debemos tener en cuenta son los siguientes:
1. Confianza. Generar la sensación de controlar y dominar el web
site, la propia evolución y los contenidos aportados. La sensación
de que los servicios/productos tienen muchas posibilidades de éxito
y que usted cree en ellos debe transmitirla a sus clientes, tanto desde
la propia página web como en los mensajes de correo electrónico.
2. Curiosidad. Tener en cuenta la sensación de que el hecho de
descubrir algo es positivo y placentero. Aporte algo nuevo o una nueva
vision del algo ya existente o un modo de interactuar/probar el servicio
que desea vender: habrá despertado curiosidad.
3. Intencionalidad. Mostrar un claro deseo y la capacidad de lograr algo
y de actuar en consecuencia. Esta habilidad está ligada a la sensación
y a la capacidad de sentirse competente, de ser eficaz. Tenga claro cuál
es su objetivo, su intención con el web y busque la manera de ser
competente en su desarrollo.
4. Autocontrol. La capacidad de modular y controlar los productos/servicios
en una forma apropiada; la sensación de control interno. ¿Es
usted quien controla la evolución de sus servicios o depende de
las fluctuaciones de variables externas?. Cuanto más control tenga
sobre sus productos/servicios más fácil será satisfacer
al cliente.
5. Relación. La capacidad de relacionarse con los clientes, una
capacidad que se basa en el hecho de comprenderles y de ser comprendido
por ellos. Póngase en el papel del cliente y piense como él
¿Qué pediría, qué necesitaría?. Fomente
una relación lo más personal posible (hay que hacer humano
un medio que es totalmente anónimo).
6. Capacidad de comunicar. El deseo y la capacidad de intercambiar verbalmente
o por escrito ideas, sentimientos y conceptos con los demás. Esta
capacidad exige la confianza en los clientes y el placer de relacionarse
con ellos. Hable, comuníquese, no se esconda tras un perfil. Los
demás le quieren oir y saber lo que piensa.
7. Cooperación. La capacidad de armonizar las propias necesidades
con las de los clientes. Recuerde que usted buscar una ganancia (económica)
pero el cliente también persigue un beneficio. Y nunca olvidad
el soporte y ayuda post-compra.
A nivel personal, todo administrador de un web site debe plantearse la
urgencia en "alfabetizarse" emocionalmente. Algunas propuestas
que pueden servirle de reflexión son:
· Autoconciencia emocional: El conocimiento de nuestros sentimientos
y sus causas nos ayuda a mejorar modelos de conducta y relaciones.
· Automotivación: No esperemos siempre estímulos
externos. La capacidad de generarlos nos hará más independientes
y capaces en situaciones adversas.
· Intuición: Desarrollemos nuestra propia y natural capacidad
para captar e interpretar las cosas. Confiemos más en ella.
· Toma de decisiones personales: Nuestra opinión nos hace
únicos. Atrevámonos a ser un poco más nosotros mismos.
· Conciencia de uno mismo: Sólo desde ella, podremos tomar
auténticas decisiones y vivir de forma consciente y adulta.
· Capacidad de manejar el estrés: Fundamental en la vorágine
de muchas vidas cotidianas.
Empatía: Captar la sintonía con otras personas, aprender
a ajustar el ritmo según el interlocutor, adaptarse... ayudará
en cualquier contexto de relaciones humanas.
|
|